El Ser Humano es una persona completa desde el momento que nace.
Debemos reconocer que nuestros hijos no son seres incompletos que necesiten de nuestros consejos para completarse.
Como ocurre con cualquier semilla, nuestros hijos contienen en su ser toda la fuerza necesaria para desarrollarse y evolucionar para conseguir sus propios frutos.
De nosotros depende la calidad de la tierra y del agua con la que reguemos esa semilla, y deberemos identificar qué necesidades tiene para conseguir los mejores frutos que el árbol pueda dar.
¿Qué padre/jardinero estás dispuesto a ser?




